IX. Siria sitió a Israel en Samaria.
A. Guerras de Acab con Ben-adad rey de Siria.
1. El rey de
Siria y 32 reyes sitia a Sumaria y le pide todo.
a. 20:1 Ben-adad rey de Siria reunió a todo su ejército. Con él había
treinta y dos reyes. Con caballos y carros. Fueron a sitiar a Samaria y la
combatieron.
b. 20:2 Envió mensajeros a la ciudad a Acab rey de Israel.
c. 20:3 Diciéndole: Así ha dicho Ben-adad: Tu plata y tu oro son míos.
Tus mujeres y tus hijos hermosos son míos.
d. 20:4 El rey de Israel le respondió diciéndole: Como tú lo dices,
rey señor mío, yo soy tuyo, y todo lo que tengo.
e. 20:5 Volviendo los mensajeros otra vez, le dijeron: Así dijo
Ben-adad: Yo te envié a decir: Tu plata, tu oro, tus mujeres y tus hijos me
darás.
f. 20:6 Además, mañana a estas horas enviaré a mis siervos, los cuales
registraran tu casa, y las casas de tus siervos. Agarrarán y se llevarán todo
lo precioso que tengas.
g. 20:7 En ese tiempo, el rey de Israel llamó a todos los ancianos del
país, les dijo: Comprendan, y vean ahora cómo éste no busca sino mi mal. Porque
a enviado a buscar, a mis mujeres, mis hijos, a mi plata y mi oro. Y yo no se
lo he negado.
2. El rey de
Siria manda a disponerse contra Israel.
a. 20:8 Todos los ancianos y todo el pueblo le respondieron: No le
obedezcas, ni hagas lo que te pide.
b. 20:9 En ese momento, él respondió a los embajadores de Ben-adad.
Digan al rey mi señor: Haré todo lo que mandaste a tu siervo al principio. Pero
esto no lo puedo hacer. Los embajadores fueron, y le dieron la respuesta.
c. 20:10 Ben-adad nuevamente le envió a decir: Así me hagan los
dioses, y aun me añadan, que el polvo de Samaria no bastará a los puños de todo
el pueblo que me sigue.
d. 20:11 El rey de Israel respondió y dijo: Díganle que no se alabe
tanto el que se ciñe las armas, como el que las desciñe.
e. 20:12 Cuando él oyó esta palabra, estando, bebiendo con los reyes
en las tiendas, dijo a sus siervos: Dispóngase. Y ellos se dispusieron contra
la ciudad.
B. Dios le avisa a Acab que derrotara a Ben-adad.
1. Un
profeta le dice a Acab que derrotara a Siria.
a. 20:13 Por otra parte, un profeta vino a Acab rey de Israel, y le
dijo: Así ha dicho Jehová: ¿Has visto esta gran multitud? En este momento, yo
te la entregaré hoy en tu mano. Para que conozcas que yo soy Jehová.
b. 20:14 Preguntó Acab ¿Por mano de quién? Respondiendo, le dijo, así
dice Jehová: Por mano de los siervos de los príncipes de las provincias. Y
preguntó Acab ¿Quién comenzará la batalla? Él respondió: Tú.
c. 20:15 En ese momento, él pasó revista a los siervos de los
príncipes de las provincias, los cuales eran doscientos treinta y dos. Luego
pasó revista a todo el pueblo, a todos los hijos de Israel, y fueron siete mil.
2. Acab e
Israel derrotaron a Ben-adad y Siria.
a. 20:16 Salieron al mediodía. Estaba Ben-adad bebiendo y
embriagándose en las tiendas. Él y los reyes. Los treinta y dos reyes que
habían venido en su ayuda.
b. 20:17 Los siervos de los príncipes de las provincias salieron
primero. Ben-adad había mandado a que le avisaran. Le dijeron: Han salido
hombres de Samaria.
c. 20:18 Él en ese momento dijo: Si han salido por paz, agárralos
vivos. Y si han salido para pelear, agárralos vivos.
d. 20:19
Salieron, por tanto, de la ciudad los siervos de los príncipes de las
provincias, y detrás de ellos el ejército.
e. 20:20 Mató cada uno al que venía contra él. Salieron huyendo los
sirios, y los de Israel le siguieron. El rey de Siria, Ben-edad, se escapó en
un caballo, con alguna gente de la caballería.
f. 20:21 Salió el rey de Israel, e hirió a la gente que andaba en
caballo. Los carros los deshizo, causando gran estrago a los sirios.
g. 20:22 Luego vino el profeta al rey de Israel y le dijo: Ve,
fortalécete, considera y mira lo que hagas. Porque de aquí a un año, el rey de
Siria vendrá contra ti.
3. Por
consejo de sus siervos el rey de Siria va y pelea en la llanura.
a. 20:23 Los siervos del rey de Siria le dijeron: Sus dioses son
dioses de los montes. Por eso nos han vencido. Pero veremos si lo vencemos, si
peleáremos con ellos en la llanura.
b. 20:24 Hazlo, así: Saca a los reyes cada uno de su puesto, y pon
capitanes en lugar de ellos.
c. 20:25 Tú fórmate otro ejército como el ejército que perdiste,
caballo por caballo, y carro por carro. Luego pelearemos con ellos en campo
raso, y veremos si no los vencemos. Él les prestó atención, y lo hizo así.
4. Acab
derrota de nuevo a Ben-adad.
a. 20:26 Pasado un año, Ben-adad pasó revista al ejército de los
sirios, y vino a Afec. Para pelear contra Israel.
b. 20:27 Los hijos de Israel fueron también inspeccionados, y tomando
provisiones. Fueron al encuentro de ellos. Y acamparon los hijos de Israel
delante de ellos, como por dos rebaños de cabras. Y los sirios llenaban la
tierra.
c. 20:28 Vino en ese momento el varón de Dios al rey de Israel. Le
habló diciéndole, así dijo Jehová: Por cuanto los sirios han dicho: Jehová es
Dios de los montes, y no Dios de los valles, yo entregaré toda esta gran
multitud en tu mano. Para que conozcas que yo soy Jehová.
d. 20:29 Siete días estuvieron acampados los unos frente a los otros,
y al séptimo día se dio la batalla. Los hijos de Israel mataron a los sirios en
un solo día, a cien mil hombres de a pie.
e. 20:30 Los demás huyeron a Afec, a la ciudad. El muro cayó sobre los
veintisiete mil hombres que habían quedado. También Ben-adad vino huyendo a la
ciudad, y se escondía de aposento en aposento.
f. 20:31 En ese momento, sus siervos le dijeron: Por cierto, hemos
oído de los reyes de la casa de Israel, que son reyes clementes. Pongamos, por
tanto, en este momento, cilicio en nuestra cintura, sogas en nuestros cuellos,
y salgamos al rey de Israel, a ver si por ventura te salva la vida.
g. 20:32 Ciñeron, sus cinturas con cilicio, sogas a sus cuellos, y
vinieron al rey de Israel. Diciéndole, tu siervo Ben-adad dice: Te ruego que
viva mi alma. Y él respondió: Sí él vive aún, mi hermano es.
5. El rey de
Israel hace pacto y liberta al rey de Siria.
a. 20:33 Esto tomaron aquellos hombres por buen augurio, se
apresuraron a tomar la palabra de su boca, y dijeron: Tu hermano Ben-adad vive.
Él dijo: vayan y tráelo. Ben-adad en ese momento se presentó a Acab, y él le
dijo que se montara en un carro.
b. 20:34 Le dijo Ben-adad: Las ciudades que mi padre tomó al tuyo, yo
las restituiré. Haz plazas en Damasco para ti, como mi padre las hizo en
Samaria. Le dijo Acab, y yo, te dejaré partir con este pacto. Hizo, por tanto,
pacto con él, y le dejó ir.
6. A un profeta se le cumple lo que dice.
a. 20:35 En ese tiempo, un varón de los hijos de los profetas dijo a
su compañero por palabra de Dios: Hiéreme ahora. Pero el otro no quiso herirle.
b. 20:36 Él le dijo: Por cuanto no has obedecido a la palabra de
Jehová. Ten en cuenta, que cuando te apartes de mí, te herirá un león. Cuando
se apartó de él, encontró un león, y lo mató.
7. Un
profeta condena al rey Acab por la liberación de Ben-adad.
a. 20:37 Luego se encontró con otro hombre, y le dijo: Hiéreme ahora.
El hombre le dio un golpe, y le hizo una herida.
b. 20:38 El profeta se fue, se puso delante del rey en el camino, y se
disfrazó, poniéndose una venda sobre los ojos.
c. 20:39 Cuando el rey pasaba, él llamó con gritos al rey, y le dijo:
Tu siervo salió en medio de la batalla. En ese momento, se me acercó un soldado
y me trajo un hombre. Diciéndome: Guarda a este hombre, y si llegase a huir, tu
vida será por la suya, o pagarás un talento de plata.
d. 20:40 Mientras tu siervo estaba ocupado en una y en otra cosa, el
hombre desapareció. En ese instante, el rey de Israel le dijo: Esa será tu
sentencia; tú la has pronunciado.
e. 20:41 Pero él se quitó de pronto la venda de sobre sus ojos, y el
rey de Israel reconoció que era de los profetas.
f. 20:42 Y él le dijo: Así ha dicho Jehová: Por cuanto soltaste de tu mano al hombre de mi anatema, tu vida será por la suya, y tu pueblo por el suyo.
g. 20:43 El rey de Israel se fue a su casa triste y enojado. Y llegó a Samaria.
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