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Capítulo 20

IX. Siria sitió a Israel en Samaria.

A. Guerras de Acab con Ben-adad rey de Siria.

1. El rey de Siria y 32 reyes sitia a Sumaria y le pide todo.

a. 20:1 Ben-adad rey de Siria reunió a todo su ejército. Con él había treinta y dos reyes. Con caballos y carros. Fueron a sitiar a Samaria y la combatieron.

b. 20:2 Envió mensajeros a la ciudad a Acab rey de Israel.

c. 20:3 Diciéndole: Así ha dicho Ben-adad: Tu plata y tu oro son míos. Tus mujeres y tus hijos hermosos son míos.

d. 20:4 El rey de Israel le respondió diciéndole: Como tú lo dices, rey señor mío, yo soy tuyo, y todo lo que tengo.

e. 20:5 Volviendo los mensajeros otra vez, le dijeron: Así dijo Ben-adad: Yo te envié a decir: Tu plata, tu oro, tus mujeres y tus hijos me darás.

f. 20:6 Además, mañana a estas horas enviaré a mis siervos, los cuales registraran tu casa, y las casas de tus siervos. Agarrarán y se llevarán todo lo precioso que tengas.

g. 20:7 En ese tiempo, el rey de Israel llamó a todos los ancianos del país, les dijo: Comprendan, y vean ahora cómo éste no busca sino mi mal. Porque a enviado a buscar, a mis mujeres, mis hijos, a mi plata y mi oro. Y yo no se lo he negado.

2. El rey de Siria manda a disponerse contra Israel.

a. 20:8 Todos los ancianos y todo el pueblo le respondieron: No le obedezcas, ni hagas lo que te pide.

b. 20:9 En ese momento, él respondió a los embajadores de Ben-adad. Digan al rey mi señor: Haré todo lo que mandaste a tu siervo al principio. Pero esto no lo puedo hacer. Los embajadores fueron, y le dieron la respuesta.

c. 20:10 Ben-adad nuevamente le envió a decir: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, que el polvo de Samaria no bastará a los puños de todo el pueblo que me sigue.

d. 20:11 El rey de Israel respondió y dijo: Díganle que no se alabe tanto el que se ciñe las armas, como el que las desciñe.

e. 20:12 Cuando él oyó esta palabra, estando, bebiendo con los reyes en las tiendas, dijo a sus siervos: Dispóngase. Y ellos se dispusieron contra la ciudad.

B. Dios le avisa a Acab que derrotara a Ben-adad.

1. Un profeta le dice a Acab que derrotara a Siria.

a. 20:13 Por otra parte, un profeta vino a Acab rey de Israel, y le dijo: Así ha dicho Jehová: ¿Has visto esta gran multitud? En este momento, yo te la entregaré hoy en tu mano. Para que conozcas que yo soy Jehová.

b. 20:14 Preguntó Acab ¿Por mano de quién? Respondiendo, le dijo, así dice Jehová: Por mano de los siervos de los príncipes de las provincias. Y preguntó Acab ¿Quién comenzará la batalla? Él respondió: Tú.

c. 20:15 En ese momento, él pasó revista a los siervos de los príncipes de las provincias, los cuales eran doscientos treinta y dos. Luego pasó revista a todo el pueblo, a todos los hijos de Israel, y fueron siete mil.

2. Acab e Israel derrotaron a Ben-adad y Siria.

a. 20:16 Salieron al mediodía. Estaba Ben-adad bebiendo y embriagándose en las tiendas. Él y los reyes. Los treinta y dos reyes que habían venido en su ayuda.

b. 20:17 Los siervos de los príncipes de las provincias salieron primero. Ben-adad había mandado a que le avisaran. Le dijeron: Han salido hombres de Samaria.

c. 20:18 Él en ese momento dijo: Si han salido por paz, agárralos vivos. Y si han salido para pelear, agárralos vivos.

d. 20:19 Salieron, por tanto, de la ciudad los siervos de los príncipes de las provincias, y detrás de ellos el ejército.

e. 20:20 Mató cada uno al que venía contra él. Salieron huyendo los sirios, y los de Israel le siguieron. El rey de Siria, Ben-edad, se escapó en un caballo, con alguna gente de la caballería.

f. 20:21 Salió el rey de Israel, e hirió a la gente que andaba en caballo. Los carros los deshizo, causando gran estrago a los sirios.

g. 20:22 Luego vino el profeta al rey de Israel y le dijo: Ve, fortalécete, considera y mira lo que hagas. Porque de aquí a un año, el rey de Siria vendrá contra ti.

3. Por consejo de sus siervos el rey de Siria va y pelea en la llanura.

a. 20:23 Los siervos del rey de Siria le dijeron: Sus dioses son dioses de los montes. Por eso nos han vencido. Pero veremos si lo vencemos, si peleáremos con ellos en la llanura.

b. 20:24 Hazlo, así: Saca a los reyes cada uno de su puesto, y pon capitanes en lugar de ellos.

c. 20:25 Tú fórmate otro ejército como el ejército que perdiste, caballo por caballo, y carro por carro. Luego pelearemos con ellos en campo raso, y veremos si no los vencemos. Él les prestó atención, y lo hizo así.

4. Acab derrota de nuevo a Ben-adad.

a. 20:26 Pasado un año, Ben-adad pasó revista al ejército de los sirios, y vino a Afec. Para pelear contra Israel.

b. 20:27 Los hijos de Israel fueron también inspeccionados, y tomando provisiones. Fueron al encuentro de ellos. Y acamparon los hijos de Israel delante de ellos, como por dos rebaños de cabras. Y los sirios llenaban la tierra.

c. 20:28 Vino en ese momento el varón de Dios al rey de Israel. Le habló diciéndole, así dijo Jehová: Por cuanto los sirios han dicho: Jehová es Dios de los montes, y no Dios de los valles, yo entregaré toda esta gran multitud en tu mano. Para que conozcas que yo soy Jehová.

d. 20:29 Siete días estuvieron acampados los unos frente a los otros, y al séptimo día se dio la batalla. Los hijos de Israel mataron a los sirios en un solo día, a cien mil hombres de a pie.

e. 20:30 Los demás huyeron a Afec, a la ciudad. El muro cayó sobre los veintisiete mil hombres que habían quedado. También Ben-adad vino huyendo a la ciudad, y se escondía de aposento en aposento.

f. 20:31 En ese momento, sus siervos le dijeron: Por cierto, hemos oído de los reyes de la casa de Israel, que son reyes clementes. Pongamos, por tanto, en este momento, cilicio en nuestra cintura, sogas en nuestros cuellos, y salgamos al rey de Israel, a ver si por ventura te salva la vida.

g. 20:32 Ciñeron, sus cinturas con cilicio, sogas a sus cuellos, y vinieron al rey de Israel. Diciéndole, tu siervo Ben-adad dice: Te ruego que viva mi alma. Y él respondió: Sí él vive aún, mi hermano es.

5. El rey de Israel hace pacto y liberta al rey de Siria.

a. 20:33 Esto tomaron aquellos hombres por buen augurio, se apresuraron a tomar la palabra de su boca, y dijeron: Tu hermano Ben-adad vive. Él dijo: vayan y tráelo. Ben-adad en ese momento se presentó a Acab, y él le dijo que se montara en un carro.

b. 20:34 Le dijo Ben-adad: Las ciudades que mi padre tomó al tuyo, yo las restituiré. Haz plazas en Damasco para ti, como mi padre las hizo en Samaria. Le dijo Acab, y yo, te dejaré partir con este pacto. Hizo, por tanto, pacto con él, y le dejó ir.

6. A un profeta se le cumple lo que dice.

a. 20:35 En ese tiempo, un varón de los hijos de los profetas dijo a su compañero por palabra de Dios: Hiéreme ahora. Pero el otro no quiso herirle.

b. 20:36 Él le dijo: Por cuanto no has obedecido a la palabra de Jehová. Ten en cuenta, que cuando te apartes de mí, te herirá un león. Cuando se apartó de él, encontró un león, y lo mató.

7. Un profeta condena al rey Acab por la liberación de Ben-adad.

a. 20:37 Luego se encontró con otro hombre, y le dijo: Hiéreme ahora. El hombre le dio un golpe, y le hizo una herida.

b. 20:38 El profeta se fue, se puso delante del rey en el camino, y se disfrazó, poniéndose una venda sobre los ojos.

c. 20:39 Cuando el rey pasaba, él llamó con gritos al rey, y le dijo: Tu siervo salió en medio de la batalla. En ese momento, se me acercó un soldado y me trajo un hombre. Diciéndome: Guarda a este hombre, y si llegase a huir, tu vida será por la suya, o pagarás un talento de plata.

d. 20:40 Mientras tu siervo estaba ocupado en una y en otra cosa, el hombre desapareció. En ese instante, el rey de Israel le dijo: Esa será tu sentencia; tú la has pronunciado.

e. 20:41 Pero él se quitó de pronto la venda de sobre sus ojos, y el rey de Israel reconoció que era de los profetas.

f. 20:42 Y él le dijo: Así ha dicho Jehová: Por cuanto soltaste de tu mano al hombre de mi anatema, tu vida será por la suya, y tu pueblo por el suyo.

g. 20:43 El rey de Israel se fue a su casa triste y enojado. Y llegó a Samaria. 

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