VIII. El llamado del profeta Elías.
A. El profeta Elías es enviado al rey Acab.
1. Elías
predice una sequía al rey Acab en Samaria.
a. 17:1 En este tiempo, Elías tisbita, que era de
los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya
presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi
palabra.
b. 17:2 Vino a él palabra de Jehová, diciendo:
c. 17:3 Apártate de aquí, y vuélvete al oriente. Y escóndete en el
arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
d. 17:4 Beberás del arroyo; y yo he mandado a los comerciantes que te
den allí de comer.
e. 17:5 Él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová. Porque se fue y
vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
f. 17:6 Los comerciantes le traían pan y carne por la mañana. Pan y
carne por la tarde. Y bebía del arroyo.
g. 17:7 Transcurriendo algunos días, se secó el arroyo. Porque no
había llovido sobre la tierra.
2. Elías es
enviado a la casa de la viuda de Sarepta.
a. 17:8 Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo:
b. 17:9 Levantate, vete a Sarepta de Sidón, y vive allí. Porque yo he
dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.
c. 17:10 En ese momento, él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando
llegó a la puerta de la ciudad, enseguida una mujer viuda que estaba allí
recogiendo leña, él la llamó y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua
en un vaso, para beber.
d. 17:11 Yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo:
Te ruego que me traigas también un bocado de pan, en tu mano.
e. 17:12 Ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido;
solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una
vasija. Y ahora recogía dos leños. Para prepararlo para mí y para mi hijo. Para
comerlos, y después nos dejemos morir.
3. La viuda
alimenta a Elías y su harina, ni su aceite se agotó.
a. 17:13 Elías le dijo: No tengas temor. Ve, haz como has dicho. Pero
hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y
traemela. Después harás para ti y para tu hijo.
b. 17:14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la
tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que
Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.
c. 17:15 Enseguida ella fue e hizo como le dijo Elías; comió él, ella,
y su casa, muchos días.
d. 17:16 La harina de la tinaja no escaseó, ni el
aceite de la vasija disminuyó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por
Elías.
4. El niño
de la viuda muere.
a. 17:17 Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo del
ama de la casa. Y la enfermedad fue tan grave que no quedó en él aliento.
b. 17:18 Ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿Has
venido aquí, para traer a mi memoria mis iniquidades, y para que hagas morir a
mi hijo?
c. 17:19 Él le dijo: Dame acá tu hijo. En ese momento él lo agarro en
su regazo, lo llevó al aposento donde él estaba, y lo puso sobre su cama.
4.1. Elías
resucita al hijo de la viuda de
Sarepta.
a. 17:20 Clamando a Jehová, diciéndole: Jehová Dios mío, ¿aun a la
viuda, en la casa donde estoy hospedado, has afligido, haciendo que se muera su
hijo?
b. 17:21 Se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová
diciendo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él.
c. 17:22 Jehová oyó la voz de Elías, el alma del niño volvió a él, y
revivió.
d. 17:23 Luego cargando Elías al niño, lo trajo del aposento a la
casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elías: Mira, tu hijo vive.
e. 17:24 En esa época, la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú
eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad, por tu boca.
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